Recuerdo perfectamente la llamada. Era un viernes por la tarde. Al otro lado del teléfono, Marta —directora de producto en una startup tecnológica— me explicaba con la voz entrecortada: "Marc, hemos ascendido a Carlos. Era nuestro mejor developer. El tío que resolvía los bugs imposibles, que diseñaba arquitecturas elegantes, que todos admiraban técnicamente. Le hemos […]
